Testimonios

¿Has vivido una experiencia Equinat?

Envíanos tu testimonio a través del formulario de contacto.  Gracias!

❋❋❋

Después de unos días todavía ando en “shock del bueno” por haber conocido a Farid. Aún me faltan palabras para definir la experiencia. Me encantan los caballos, me encantan mis amigos y vivir esto con ellos fue muy bonito para mí. Estoy segura de que el momento “fila india” no lo voy a olvidar en mi vida. Creo que lo que sentí fue algo parecido a cuando te enamoras: me temblaba el cuerpo, me latía el corazón a mil… y no sé por qué, cada vez que lo recuerdo me dan ganas de llorar :-). No sé si estaré loca, pero sentí que hubo un momento en el que conecté con él de alguna forma que a día de hoy no sé explicar, pero que me llevó a no querer apartar mi cara de la suya en todo el recorrido…y caminamos juntos.
El resto de la experiencia, como dije una y otra vez fue emocionante. Una mezcla de miedo, respeto, amor hacia él y hacia nosotros que, por lo menos en mi caso, me ha hecho ver ciertas cosas de otra forma.  Luego vosotras tres: sois geniales. En concreto tú das una paz y una confianza que pocas personas me han transmitido a la primera.  Mas adelante me gustaría hablar contigo sobre una sesión individual, porque creo que me vendría bien a la hora de desbloquear ciertas cosas.
Resumiendo: Me ha parecido una experiencia que llevaré en mi corazón para siempre y por eso no puedo más que darte las gracias por darnos la oportunidad de vivirla.
–– Marisa (Septiembre 2018)

❋❋❋

Muchas gracias Olga, nos aportaste a mis amigos y a mi una gran experiencia.
Personalmente me sentí genial, Farid y tú me transmitistéis la calma, seguridad y saber hacer que necesitaba en ese justo momento.
La sesión individual fue especial, me sirvió para relajarme y enfocar. Todo fluyó, llegué con un nudo en la cabeza XD, pero me ayudaste a dejarme llevar, sentí la sesión de manera natural, y me facilitaste momentos introspectivos que no voy a olvidar frente a ese precioso e imponente caballo.
Disfruté mucho también la sesión en grupo, trabajando en equipo con mis amigos y con Farid en una mañana muy enriquecedora de juego y reconexión.
Muchísimas gracias a ti, a tus estupendas colaboradoras, y por supuesto a Farid, por ayudarnos a mejorar 🙂
–– Manuel Adamez (Septiembre 2018)

 

❋❋❋

Quiero agradecer a Olga  la magnífica experiencia de coaching con caballos que me brindó su buen hacer como coach y la forma delicada, aún siendo firme, en la que me guió hasta la resolución del conflicto por el que acudí a la sesión.

Especialmente  Olga  supo hacer desaparecer de inmediato la pequeña aprehensión que arrastraba con los caballos después de una desafortunada caída, y dejé sin miedo que  Farid, el precioso caballo árabe con el que trabajamos, interactuara conmigo, mientras Olga marcaba el ritmo de la sesión con sus preguntas certeras, ¡justo las que necesitaba!, para ver  y  sentir con claridad que me pasaba, y  encontramos la resolución.

Gracias Olga y Farid.

–– Gema de la Vega (Julio 2018)

❋❋❋

En junio de 2015 hice una sesión con caballos que no olvidaré en mi vida. Ellos me ayudaron a estar presente. No mirar hacia el pasado ni al futuro, y así como los caballos compartir cada instante con la vida y la naturaleza. Fue un día maravilloso.

–– Nieves Lázaro (Julio 2018)

❋❋❋

“La causalidad y la necesidad me llevo a poder disfrutar de la enorme generosidad de Olga  y una sesión de coaching con un caballo no sólo bello y excepcional, sino con ese sentido del humor que todo buen maestro tiene. La experiencia si vas con mente y corazòn abierto te ayudará a conectar con tu interior y descubrir nuevas y sorprendentes maneras de conectar con la naturaleza, con los caballos , y encontrar respuestas donde todo eran nubes.El trabajo y la extrema delicadeza , sensibilidad y guia de Olga ha hecho que mi experiencia haya sido transformadora y bella.Todos deberiamos regalarnos un dia asi, es un regalo para ti, para uno mismo y por ende, para las personas que conviven con nosotros.Muchas gracias Olga.”

–– Almudena Cervantes (Junio 2018)

❋❋❋

“La experiencia de Coaching con Caballos, la verdad es que me asombró. Te das cuenta de muchas cosas y saca lo mejor de ti. La verdad es que Olga sabe cómo indagar allí donde realmente hace falta. Me quedo impresionada realmente cómo fui capaz de dominar un poco la situación cuando al principio me tenía totalmente dominada.”

 

–– Nadia Marculete (Junio 2018)

❋❋❋

“Iba escéptica, escéptica conmigo misma. ¿Podría obtener yo algo de la sesión?. Estoy acostumbrada a trabajar con la palabra, ¿qué me podría decir un caballo si no habla?, ¿qué podría sacar yo?  Eso creía hasta hoy. Hablan, ¡y como hablan!.
La Coach me acompañaba como una discreta observadora que sólo irrumpía en la escena con sus preguntas concisas y precisas, esa clase de preguntas que no puedes contestar de inmediato y allí estaba él para responderme con el lenguaje más potente, el de una misma viéndose y sintiéndose.
Llego a casa con la misma sensación tras una conversación profunda y fructífera a las entrañas, cansada pero henchida de emociones, satisfecha y en paz.
Gracias Olga. Gracias por esta bella sesión en un paraje no menos bello, gracias por esta experiencia.”

–– Encarnación M. (Junio 2018)

❋❋❋

“El coaching con caballos ha sido una experiencia muy especial para mí. La interacción con el caballo, bajo la discreta intervención de Olga, creaba un mundo de comunicación donde no hacía falta usar palabras, donde lo comunicado no se pensaba, sino que se sentía. Para mí era la clave del momento: sentir. Y estar atento a lo que se sentía.

En el caso concreto que yo quise trabajar, se presentó enseguida una dualidad que no era tal: fuerza y quietud. Fuerza cuando el caballo se situaba junto a mí o yo junto a él, y quietud cuando nos distanciábamos uno del otro. Pero la sensación era de que la fuerza era también quietud y viceversa. Acción y pasividad como las dos caras de la misma moneda.

Muy interesante y muy bella experiencia, en un entorno que facilita centrar la atención en lo que se siente y con una dinámica dirigida por Olga de lo más acertada.”

–– Ángel P. (Junio 2018)

❋❋❋
“Es sorprendente, si sabes interpretar y eres sincero contigo mismo, cómo el caballo representa tan fidedignamente tu estado de ánimo, problemas y soluciones a tomar. En mi caso resultó algo duro ver de una forma tan real cómo me siento, la solución y lo que me cuesta ponerme a ello. Me ayudó a saber el porqué de situaciones que no acabas de entender, que en el día día te incomodan y no las ves.
Ha resultado el revulsivo que necesitaba. Mil gracias por vuestra generosidad… a ambos!!
100% recomendable :)”
–– P. Peñas (Junio 2018)
❋❋❋
“La experiencia en la sesión de coaching con caballos ha sido excelente.
Resulta muy sorprendente la conexión que se llega a establecer con el caballo, incluso cuando, como en mi caso, no se es una persona muy cercana a los animales.
Olga es una gran profesional que te dirige sin intromisiones, dejando que fluyan desde tu propio yo las emociones, las dudas o los razonamientos.
Para concluir añadir que el entorno es mágico; encinas, piedras de granito y alrededor de 60 caballos acompañando la sesión.
Recomendable sin duda, estoy segura de que repetiré.”
––I.P.A. (Junio 2018) 

❋❋❋

Farid y yo: Aquí, Ahora

“Conozco a Farid, el Unico, lo visito en su casa, que es un espacio libre y natural en el Escorial. Me lo presenta Olga, su dueña, mi Coach. Se acerca a saludar, a olerme, a investigar, confiado y amigable. ¿Qué he ido a buscar en esta sesión de coaching con caballos? En este momento de grandes cambios en mi vida, he ido a la casa de Farid, buscando mi camino hacia la consecución de mis objetivos.  ¿Sé quién soy ahora, hoy, en este punto de mi vida ?  ¿Puedo ser yo misma, sin armaduras o caretas, y eso es suficiente? ¿Sé lo que quiero? ¿Tengo a las herramientas para lograrlo?
Los caballos te ven y te sienten como eres de verdad. Tal como dice un viejo proverbio inglés, “Enséñame a tu caballo y te diré quién eres”
En realidad este proverbio se refiere a que si quieres conocer a una persona, montas su caballo y éste te dice como es su dueño. Es un espejo de su jinete.
Pero en el coaching con caballos, no montas el caballo, y eso para mí como jinete me parecía que me dejaba sin herramientas. ¡Para nada!
Olga me va planteando preguntas y decidimos hacer un ejercicio, pienso que el caballo representa mis deseos y empiezo a buscar en el campo de Farid cuál es el sitio al que me gustaría llegar, mi objetivo. Enseguida veo un árbol precioso, bien plantado sobre la tierra y con cinco grandes ramas frondosas. Allí seguro que se está en paz, allí sería feliz. ¿Cómo llego con Farid a ese árbol, si no es montándolo?
Trazo un camino en la tierra que lleva a mi objetivo, el árbol; escribo qué es lo que voy a sentir cuando llegue allí, qué hay ahí para mi. Como todo en la vida, cuento con que habrá obstáculos y los pongo: mi falta de confianza en mí misma, las demás personas que necesariamente están en el camino que lleva a mi objetivo… físicamente pongo una primera barrera a la entrada del camino, y una segunda barrera unos pasos más cerca del árbol.
Ahora tengo que conseguir lo que quiero: que el caballo venga conmigo hasta el árbol por el camino trazado a pesar de los obstáculos. En el primer intento, el caballo pasa sin inmutarse por el obstáculo que representa mi confianza en mí misma, y yo entiendo que ese no es un verdadero obstáculo, creo en mí. En cambio, no pasa por el siguiente obstáculo, que son las demás personas con las que pretendo llegar a mi objetivo. Gracias, Farid, me has hecho darme cuenta de que para llegar a donde quiero, cuento conmigo y con mis capacidades. Al segundo intento, quito el segundo obstáculo (“los demás, su opinión sobre mí”) y no solamente llegamos juntos al árbol, sino que el caballo se queda acompañándome allí un rato, tranquilo, junto a mi.
En una hora y media, me doy cuenta, no a nivel intelectual sino “sintiéndolo”, de que tengo las capacidades y herramientas para llegar donde quiero llegar, siendo yo misma, estando presente y centrada todo el tiempo y con mi mente en el objetivo, y dejando de lado opiniones y presencias ajenas.
Gracias, Farid. Gracias, Olga.”
–– Sara Manjón (Junio 2018)